Cartelera de Delia Negro

Comentarios y tendencias sobre arte contemporáneo en Latinoamérica y España

ELIZABETH CATLETT EN EL ART INSTITUTE OF CHICAGO

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ELIZABETH CATLETT EN EL ART INSTITUTE OF CHICAGO

 

“I have gradually reached the conclusion that art is important only to extend that it helps in the liberation of our people”.

 

El Art Institute of Chicago ha adquirido recientemente cinco obras de la artista, afro-americana de nacimiento y mexicana de adopción, Elizabeth Catlett. Tres de estas obras pertenecen al porfolio conocido con el nombre de “I am the black woman”.

Elizabeth Catlett nacida en Washington D.C. en 1915, dio sus primeros pasos en la escultura y el grabado, cosechando los primeros logros en su país natal. Pero es posteriormente en la ciudad de México donde alcanza su madurez expresiva y concreta su carrera, tanto desde el punto de vista artístico, como docente.

Corría el siglo XIX en los Estados Unidos y el peso de ser afro-americano caía sobre el talento creativo de muchos potenciales artistas visuales. La elite artística del momento sólo les permitía expresarse como buenos artesanos, los excluía de las academias, de las asociaciones artísticas o de las instituciones educativas, que sin embargo, permanecían abiertas para aspirantes de raza blanca.

En Europa, por lo contrario, la vanguardia del pensamiento iba transitando por otros caminos. La fuente de inspiración circulaba por canales expresivos fuera de lo tradicional y lo académico. La imagen de lo foráneo, de lo primitivo iba abriéndose paso, y tanto el arte como el escenario con esas características, eran ansiosamente buscados por los artistas europeos. Gauguin ya había encontrado el éxtasis creativo en esos rostros inocentes de la raza maorí. Más tarde, ya entrado el siglo XX, Picasso y muchos otros se interesarían por el arte etnográfico y la máscara africana. Ésta sintetizaba la idea, la expresión, la magia y la espiritualidad del hombre primitivo, fuera de reglas preestablecidas y con total libertad de lenguaje estético.

Fue recién alrededor de 1930 que The Negro o The Harlem Renaissance , movimiento valorativo de la expresión afro, fue abriendo el camino en la ciudad de New York, a todas las manifestaciones artísticas de este grupo humano, hasta el momento relegado por prejuicios sociales y académicos.

Elizabeth Catlett se encontraba en esta época en plena producción juvenil y sus aspiraciones de continuar su formación en el Carnegie Institute of Thecnology en 1932, se vieron frustradas. A pesar de haber pasado su examen de ingreso satisfactoriamente, fue rechazada por razones raciales. Pero sus intentos no quedaron allí, los acontecimientos sociales la favorecían y su voluntad y convicción la habían marcado profundamente. Continuó entonces su búsqueda y formación, hasta alcanzar renombre nacional e internacional, tanto en lo artístico como en lo académico.

Su interés siempre fue enfocado hacia la justicia social, los derechos de la mujer y especialmente de la mujer de su raza. Pero fue en México, lugar al cual se trasladó para perfeccionarse en la técnica del grabado, donde tomó real conciencia del rol que el artista representaba en la transformación de la sociedad. Al vincularse sentimentalmente con el artista Francisco Mora y posteriormente contraer matrimonio con él, decide permanecer en esa ciudad y es precisamente el muralismo mexicano el que le ofrecerá el pensamiento y la expresión estética que encajará perfectamente con su necesidad expresiva.

El bronce, la madera, el cobre, materiales que unen a Elizabeth Catlett con sus ancestros, fueron los medios usados para trabajar la escultura. Es sin embargo en el grabado donde ella alcanza su máxima expresión creativa. Metal, madera, papel, otra vez productos de la tierra la inspiran para expresarse sobre lo que ella más conoce: su gente. El rostro de México y su imaginería aparecerá también en su obra, ya cuando la artista haga de ese país su domicilio permanente.

Las imágenes de Elizabeth Catlett hablan, son la voz de los sin voz, el volumen se alza y envuelve al observador en un compromiso adquirido en la comunicación e invita al público a la acción inmediata.

Actualmente con sus 90 años la artista sigue expresando “art is important only to the extend that it helps in the liberation of our people”, más allá de su raza, más allá de fronteras.

Delia Negro

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Written by Delia Negro

septiembre 11, 2006 a 1:55 am

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