Cartelera de Delia Negro

Comentarios y tendencias sobre arte contemporáneo en Latinoamérica y España

Archive for noviembre 2010

Ariadna y el Señorío de Otazu

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Ariadna y el Señorío de Otazu

En un valle del territorio de Navarra, entre terrenos montañosos y verdes planicies,  se encuentra el Señorío de Otazu. Innumerables viñedos alineados a distancia, nos trazan una ruta hacia el centro de esta comarca, donde se encuentra el edificio central de la Bodega de Otazu.

La historia y la contemporaneidad se mezclan en un paisaje que ofrece la conjunción  de dos tipos de arquitectura. Tanto construcciones de los siglos XV y XVI como edificaciones recientes, comparten un mismo objetivo: respetar la historia a través de la conservación y crear un nuevo entorno artístico basado en una mística que aflore en cada rincón de la construcción.

La elaboración del vino es parte de un patrimonio intangible de la cultura y en esta bodega se ha sabido erigir el escenario adecuado para albergar y dar testimonio de este arte milenario.

El vino y su elaboración nos remontan a legendarias costumbres del Mediterráneo y en la Bodega de Otazu se conjugan la tradición pagana y la cristiana. Al ingresar en su nuevo espacio, el visitante respira una atmósfera mística y se sorprende al encontrar un verdadero templo, una especie de catedral, el perfecto escenario para el dios Dionisos, pero también para un cristianismo que encuentra en el vino la transformación, en la tierra la producción y en sus habitantes la tradición.

Bóvedas sucesivas, naves levemente iluminadas, techos bajos que aumentan la solemnidad dan cabida a toneles de roble perfectamente alineados y enfrentados a un espacio frontal, donde se encuentra una antigua prensa de uva que oficia de altar, rodeada por esculturas contemporáneas que celebran con sus imágenes un continuo homenaje a una deidad: el vino.

Arquitectura antigua y contemporánea, religión, mitos y leyendas se integran en una confluencia de elementos, que muestran una planificación global basada en una filosofía de respeto por el arte y la cultura, como bases para desarrollar un negocio devolviendo a la comunidad lo que a ella pertenece: su cultura.

Este entorno místico nos remite al rito de Dionisos, dios del vino, según la mitología griega. Entre las obras de arte dispuestas en este escenario, encontramos una escultura de Manolo Valdez que se titula Ariadna, verdadero homenaje a la mujer y  a la mitología.

Ariadna, hija del Rey Minos, ayuda a Teseo a vencer al Minotauro de Creta y a desandar su camino, proporcionándole un hilo para poder salir del laberinto en el cual éste se encontraba. Pero posteriormente al ser abandonada por Teseo, el dios Dionisos la rescata en la playas del Mediterráneo y se enamora de ella.

Manolo Valdez, dentro de la serie de sus esculturas dedicadas a la mujer, toma el tema de Ariadna y la embriaga en una cabellera que evoca el hilo con el cual ella salvó a Teseo, pero también su pelo evoca el ritual dedicado a Dionisos, en un giro no controlado de un baile ceremonial, en el movimiento estático de la escultura, que participa en este nuevo ritual contemporáneo de la Bodega del Señorío de Otazu.

Expresión sencilla y espectacular de un solo elemento, el cabello, que engloba un concepto de continua creación de una tradición, de un culto sin interrupción.

La arquitectura, las luces, los objetos de arte, el ambiente, la rutina diaria de cada trabajador de la Bodega de Otazu parecen estar en perfecta coordinación para crear y re-crear esa mística perfumada del olor de la uva en su proceso, del color de su maduración y del vaivén de un líquido mágico en cada degustación.

Delia Negro

Nuestro agradecimiento a los Señores Sola-Camps por haber hecho posible esta visita.

Written by Delia Negro

noviembre 15, 2010 at 2:41 pm