Cartelera de Delia Negro

Comentarios y tendencias sobre arte contemporáneo en Latinoamérica y España

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“THE GEOMETRY OF HOPE”-“LA GEOMETRÍA DE LA ESPERANZA” – ARTE ABSTRACTO DE AMÉRICA LATINA

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“THE GEOMETRY OF HOPE”-“LA GEOMETRÍA DE LA ESPERANZA”
ARTE ABSTRACTO DE AMÉRICA LATINA

Con este título la Fundación Cisneros ha presentado meses atrás parte de su colección en Grey Art Gallery -New York University. Esta fundación que ha orientado sus objetivos hacia la difusión y educación, posee una de las colecciones de arte latinoamericano más importantes.

La abstracción, una corriente de real importancia artística en América del Sur y conectada directamente con el mundo precolombino, ha sido opacada en cierta forma por la fuerza imaginativa popular del Muralismo Mexicano y también por la proliferación de imágenes del Realismo Mágico.

El arte latinoamericano visto desde el punto de vista mediático, evoca una imagen figurativa, colorida y definida, que induce siempre a vincularlo con grandes nombres como el del colombiano Fernando Botero o con los muralistas mexicanos o Frida Kahlo. Pero sin desmerecer los valores innegables de estos plásticos de nuestra cultura, esta exhibición reivindicó y difundió otras corrientes que alcanzaron también niveles de definición de movimientos artísticos dentro de nuestro continente.

Así pues esta corriente de abstracción fue valorada en su justa medida en esta muestra titulada “La geometría de la Esperanza”. Este título encierra dos ideas: un lenguaje visual matemático y preciso, y un idealismo de progreso basado en lo estético…el arte puede cambiar al mundo a través de la razón, el orden y el progreso.

“Ir pues, a un arte autóctono. Repudiar lo importado, reteniendo la enseñanza que pudo darnos. Porque al fin, América debe tener su arte propio: pongamos nosotros la primera piedra. Un solo tronco para el arte y la cultura de América, pero árbol con raíz en lo profundo, del que puedan salir innumerables brotes y ramas. Creo que es la hora de pensar así y de trabajar en tal sentido…un arte capaz de manifestar la esencialidad americana”
Joaquín Torres García- Universalismo Constructivo- Lección 49

La abstracción como estilo expresivo sentó precedentes en América del Sur desde comienzos del siglo XX y con gran impulso renovador, recibiendo influencias europeas de vanguardia, se concretó en un arte puramente latinoamericano, y el simbolismo precolombino pasó a formar parte fundamental de esta nueva corriente.

Comenzando en Montevideo alrededor de 1930 y continuando en Buenos Aires en los 40, en Sao Paulo y Río de Janeiro en los 50 y 60 y sucesivamente en París y en Caracas, en los 60 y 70, una producción plástica local de auténtica expresión latinoamericana hace su aparición. La inclusión de París dentro de este grupo de ciudades de América del Sur, es debida a los frecuentes desplazamientos de artistas plásticos latinoamericanos a la Meca del arte del momento: la “Ciudad Luz”. En ese entorno referencial y nutriente de nuevas ideas, la creatividad afloraba, aunque manteniendo la autenticidad de los orígenes de la tierra americana. En muchas ocasiones esta abstracción no solamente se desarrolló dentro del ámbito internacional y recibió sus influencias, sino que también contribuyó con notorios aportes.

La “Escuela del Sur”, punto de partida y de referencia del arte abstracto de la región, fue fundada en Montevideo por el maestro Joaquín Torres García, pieza clave de una filosofía de mestizaje cultural, que logró unir la interacción de ideas peninsulares de búsqueda del arte primitivo y renovador, con las ruinas precolombinas portadoras de enseñanzas milenarias, y ocultas hasta el momento para los ojos de la creatividad contemporánea. Este uruguayo de padres inmigrantes españoles, recibió una formación plástica de vanguardia en Barcelona y al trasladarse nuevamente a su tierra natal, creó toda una corriente estético-filosófica llamada por él mismo, Universalismo Constructivo.

Manuel Pailós, Julio Alpuy, José Gurvich, Gonzalo Fonseca son algunos de los exponentes de esa Escuela del Sur, que junto con Torres García sentaron las bases de la naciente abstracción latinoamericana. “Nuestro Norte es el Sur” era su consigna.

Otros exponentes de la abstracción fueron Alfredo Hlito y Tomás Maldonado de Argentina, Jesús Rafael Soto y Carlos Cruz Diez de Venezuela, Gerardo Barros, Waldemar Cordeiro y Helio Oiticica de Brasil, entre los más destacados.

. El creciente interés internacional demostrado por los coleccionistas e inversores en el arte latinoamericano, nos hacen ampliar nuestra visión y nos conducen a una exploración más allá de lo conocido, dando luz sobre una América Latina que también se ha destacado por una expresión artística de abstracción y arte geométrico.

“Por el hecho de pensar en una estructura, es decir, de relación entre los diferentes elementos de una obra para llegar a la unidad estética, el arte se pone en otro plano. En primer lugar se sitúa en lo geométrico (verdadero lenguaje de la plástica). Transpone lo anecdótico a lo universal, se sitúa en la verdad de lo abstracto y por todo esto eleva el tono de la obra dotándola de un espíritu grande”.
Joaquín Torres García- Universalismo Constructivo- Lección 33.

Delia Negro

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PROHIBIDO NO TOCAR – Pablo Atchugarry

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PROHIBIDO NO TOCAR – Pablo Atchugarry

Rosina Mascheroni

Las esculturas de Pablo Atchugarry parecen pedir a gritos ser tocadas. En febrero de este año 2007 tuve oportunidad de visitar su casa-taller en Manantiales (Uruguay). Casi de contrabando me atreví a tocar la superficie de mármol de una de sus obras. Luego de leer su libro, “Fragmentos de una vida”, me sentí eximida de culpa. Allí él relata una experiencia personal muy emotiva ocurrida en una Feria de Arte en Amsterdam. Un hombre no vidente reconocía las piezas al tacto, eligió tres obras y luego interrogó al artista: “Usted, al tacto, ¿cuál de estas obras elegiría?” El artista cerró los ojos y comenzó su reconocimiento, finalmente eligió una. El hombre le confió: “Es la misma que había elegido yo”.

Sin duda esta percepción exclusivamente táctil que el hombre solicitaba al artista es la comprobación de que la escultura de Pablo Atchugarry habla varios lenguajes.

Las esculturas de Pablo Atchugarry provocan en quien las observa una especie de éxtasis. Podría definirlo como un estado primario de admiración. Una fuerte energía envolvente se escapa de la materia, del mármol luminoso y lo atrapa a uno entre sus pliegues. Esa fuerza escultórica genera un espacio en el espacio, es como un halo que inspira respeto y que exige distancia para la contemplación. Pero es esa maravillosa ambigüedad de toda obra de arte la que hace que a la vez ellas ejerzan una atracción cósmica que contiene, que retiene, que invita a palpar para comprobar que el mármol no será nunca más frío, desde el momento que el escultor ha atrapado la forma que canaliza la energía. La calidez de ese mármol reside en su forma envolvente de pliegues profundos como el alma del creador, de formas flexibles que se derrochan en secuencias que envuelven, desenvuelven, que arrollan y desarrollan, que hacen de la piedra materia maleable, cálida protectora, que acaricia e invita a la caricia, que ampara, que contiene. Esos pliegues parecen desplegarse al infinito, ese permanente fluir es el eterno retorno, es el movimiento perpetuo en la inmovilidad de la piedra, es la relatividad y la eternidad plasmada en la materia. Es el cosmos.

ROSINA MASCHERONI

Bibliografía
-“Fragmentos de una vida” Pablo Atchugarry- Conversación con Valeria Campagni- CBA Imprenta Editorial- Diciembre 2006.
-“Recuerdos” María Cristina Bonomi- CBA Imprenta Editorial- Diciembre 2006

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Written by Delia Negro

marzo 4, 2007 at 2:30 am

BUSCADOR DE LUZ Y TRANSPARENCIA EN LA TERCERA DIMENSIÓN

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PABLO ATCHUGARRY …

BUSCADOR DE LUZ Y TRANSPARENCIA EN LA TERCERA DIMENSIÓN

Atraído por una sensibilidad vivencial de inmigrante, heredada de sus antepasados inmediatos, el escultor uruguayo Pablo Atchugarry orienta su quehacer artístico hacia un encuentro con una de las fuentes originales del arte estatuario, la tierra italiana y el mármol de Carrara. Estos dos componentes serán reveladores del quehacer creativo del artista y acelerarán un proceso evolutivo de su sensibilidad, que buscaba encontrar vías de expresión más significativas en la materia y en la tercera dimensión, dentro de un espacio profundo y envolvente.

Ya en tierra italiana y en pleno proceso de exploración, las circunstancias lo llevan a recibir un pedido de una escultura en mármol de Carrara y es así que la materia viene a su encuentro para sellar una vinculación definitiva y permanente del artista con esa piedra mágica, la cual es en la actualidad, su mayor motivo de inspiración. Su inteligencia creadora se concreta entonces en una labor sin retorno, en una búsqueda constante de transparencia y pureza, de movimiento y verticalidad, de comunicación y síntesis, entre la escultura clásica y la contemporánea.

Atchugarry comienza su trabajo eligiendo él mismo su materia prima: el mármol más puro y traslúcido que se extrae en la región. Ese bloque de piedra le transmite una energía especial y una emoción, que le permiten adentrarse en ella y descubrir el significado que ella encierra.

La obra de este escultor es una síntesis de pensamiento y emoción, de imagen plástica y verticalidad, de espacio y luz, de pureza estética mediterránea, de liviana percepción visual, que se definen en un movimiento milenario de pliegues en tensión, que definen un estilo, una personalidad y un mensaje individual hacia lo colectivo.

Su honestidad intelectual y su perseverancia en la búsqueda de la forma, lo llevan a concebir un lenguaje estético compartido con los trabajadores de las canteras…ellos son parte importante de la elección de cada bloque, ellos son parte de la iniciación del proceso creativo. A continuación, la misión del artista es liberar la forma, haciendo intervenir a su imaginación, sensibilidad e inteligencia creativa.

“Soñando la paz” es una instalación de ocho esculturas, presentada por el artista en la 50 Bienal de Venecia en el año 2003. Esta obra es una danza blanca de líneas verticales, que eleva sus formas hasta un espacio desconocido, y que canta, pidiendo y buscando una unidad. Ella demuestra una vez más, cómo la plástica puede pensar en la paz y contribuir con ella. “Soñando la paz” es una obra individual y de pensamiento único, que sin embargo puede convertirse en colectivo, al ser expuesto en un espacio “coral” (usando palabras del artista) y comunicador. Sencillamente otro Guernica que denuncia con una tensión estética y grupal, colectiva y sonora.

Actualmente Pablo Atchugarry mantiene dos talleres entre los cuales distribuye su tiempo creativo, uno en Lecco, Italia, cerca de Carrara y otro en Manantiales, cerca de Punta del Este, Uruguay. Es así que el artista mezcla el aire del Lago di Como, presencia permanente en su infancia y añorada por una abuela italiana que la alimentaba, con el aire puro de una tierra todavía salvaje y natural, de arenales y océano, sobre el Atlántico Sur, que le proporciona el ambiente adecuado para liberar su creatividad y seguir soñando con la paz….desde su estudio y desde su mundo interior.

DELIA NEGRO

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Written by Delia Negro

febrero 13, 2007 at 2:53 pm

ELADIO DIESTE: ARQUITECTURA DE LUZ, BARRO Y ONDULACIÓN

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ELADIO DIESTE: ARQUITECTURA DE LUZ, BARRO Y ONDULACIÓN

En una época de rebeldía casi adolescente de un país pequeño como Uruguay, todavía en proceso de formación estética y conceptual propia, Eladio Dieste egresa de la Universidad de la República con el título de ingeniero; es el año 1943. El nuevo profesional conoce las corrientes modernistas que se están expandiendo en Europa en ese momento, entre ellas a Le Corbusier. Pero más cerca suyo encontrará ideas igualmente vanguardistas representadas por Joaquín Torres García y el arquitecto Antonio Bonet de origen catalán y profundo conocedor de Gaudí, piezas claves en el desarrollo de una idiosincrasia local y creativa, que rehusaba seguir adoptando corrientes foráneas y que sin embargo, fomentaba el descubrimiento de la belleza en lo propio, en lo autóctono, en la tierra, en el suelo, en el hombre, en lo propiamente americano, tratando de desarrollar una identidad y una personalidad racional del ya maduro nuevo continente.

Teniendo en cuenta esta atmósfera de cambio, el ingeniero Dieste comienza a explorar en su entorno. Desea crear edificaciones que sean totalmente producto local, adaptadas a un contexto cercano y vivido por cada habitante de su país. Es así que concibe la idea de expandir distancias largas sin soportes alternados, con la mayor luz natural y amplios espacios que puedan albergar a mucha gente, sumándole a ellas rapidez en la construcción y una economía adaptada a la situación del país. Considerando la disponibilidad de materiales que el mercado local le ofrecía, ladrillos y mano de obra fueron los puntos de mira para la viabilidad de las estructuras calculadas. Pero Eladio Dieste no era solamente ingeniero, era además un pensador, un humanista y fue así que no se contentó con cálculos de estructuras y se marcó objetivos estéticos y sociales.

La arquitectura de Eladio Dieste es plástica, social y humanística y su originalidad e innovación, están en su pensamiento orientado hacia sus usuarios… “la productividad y la eficacia no son fines en sí mismo” diría este innovador… “el fin del hombre sí lo es”. Es así que el cálculo se humaniza y adquiere un fin social; es el hombre el que adquiere el protagonismo y el diseño creativo de la estructura surgirá en función de su uso.

En su búsqueda de una arquitectura de identidad cultural acorde con el clima, el suelo y su gente, Dieste analiza el paisaje del potencial sitio de construcción y la función del mismo, creando nuevos espacios sensibles a las necesidades locales.La luz, elemento cósmico, y el barro, elemento telúrico, unidos a la forma limpia y sencilla de la razón, le proporcionarán la medida de su creación y esta medida es la ondulación topográfica de un suelo de repetidas colinas.Las paredes onduladas de Dieste parecen moverse buscando la resistencia del sostén, acompañando la orquestación de un evento colectivo entre el hombre y su entorno, entre la imagen, la música y la poesía.

Ladrillo a ladrillo comienza la construcción y ese movimiento repetido del obrero, parece expresar la unidad comunitaria en un mismo ceremonial de construcción espiritual, representación visual del levantamiento de antiguas catedrales, anónimas y colectivas. La mayoría de sus obras fueron pensadas y construidas para albergar a grupos humanos: iglesias, galpones industriales, terminales de ómnibus, depósitos. Pero es en las iglesias donde él mismo siente la culminación conceptual del propio diseño, la Iglesia Cristo Obrero de Atlántida y la Iglesia San Pedro de Durazno.

Desde la intimidad devota de la iglesia románica o desde la liviandad elegante de las catedrales góticas hasta la originalidad estilística de Gaudí parecen estar presentes en la arquitectura de Dieste y en ella se suceden los espacios creando una imagen repetitiva en la función creadora del hombre y su ejecución. Cada pieza, cada ladrillo, cada hombre son parte de un todo, de un liviano sostén que se construye con la razón y el pensamiento, adaptados a su entorno y posibilidades, comprobando así que los modelos exportados y deshumanizados del propio contexto, no cumplen con la función social que el genio de Dieste quería transmitir.

“La forma es un lenguaje, y ese lenguaje debe sernos inteligible; estamos ansiosos de inteligibilidad y, por lo tanto, de expresión. Parte del desasosiego moderno se debe a la ausencia de expresividad legítima, a que nos rodean cosas que ostentan un hermetismo que es la negación de lo que supondría la fraternidad que damos por supuesta y que naturalmente debería leerse en la obra del hombre en el espacio”

Eladio Dieste

Delia Negro

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octubre 16, 2006 at 2:16 am

ARTE Y FÚTBOL. FEDERICO ARNAUD. CONTRIBUCION DE ROSINA MASCHERONI.

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ARTE Y FÚTBOL.

“Arte conceptual es aquel que no trabaja para dar satisfacción a la sensibilidad con formas, colores y materias, sino preferentemente con estímulos estéticos dirigidos a despertar nuestras disposiciones intelectuales”.

Javier Arnaldo.

 

El arte conceptual es una nueva forma de hacer arte dando prioridad a la idea sobre el objeto.
¿Cuál es la idea y cuál el objeto en el caso que nos ocupa?


“El juego de los milagros”, así se denomina la obra, escultura en madera, de 83 x 112 cm. del joven uruguayo Federico Arnaud. Fue seleccionada por Harald Szeemann, ex director de la Kunsthalle en Berna para integrar la exposición de arte llamada “ Mundos redondos de cuero” (Rundlederwelten) que se realizó en Alemania con motivo del Campeonato Mundial de Fútbol 2006.Federico Arnaud estuvo expuesto junto a artistas de la talla de Andy Warhol, Anri Sala, Andreas Gursky y muchos otros en el Museo Martin Gropius Bau en Berlín.


El objeto – escultura elegido es un juego, un futbolito que nos sorprende con lo imprevisto, con una resignificación del objeto mismo, una mesa de madera rústica, realizada con materiales reciclados, adornada con borlas acordonadas y envejecida por el implacable paso del tiempo, que a la vez le otorga una dignidad propia del objeto ritual. El futbolito, un objeto cotidiano se transforma en un nuevo altar barroco. Esta mesa en la que parece ofrecerse un oficio religioso hay una búsqueda de lo trascendente en ese estado tensional que provoca la dualidad Cielo – Tierra. La obra de Arnaud presenta elementos vinculados con el constructivismo y la Escuela del Sur y la influencia importante de los alumnos de J.Torres García.

“El juego de los milagros” es una obra barroca en lo formal. Arnaud siente el fuerte impacto de su viaje a Méjico. Había vivido en Europa y sin embargo nada lo conmocionó tanto como su percepción del barroco virreinal. En una entrevista que le realizara en el año 2001, reconoce que allí está el origen del hombre latinoamericano, y que ese arte está vinculado con elementos muy arraigados a la cultura popular.

El barroco europeo soportó el sincretismo, se fundió con la cultura americana o bien con una cultura nueva que nació a partir de la Conquista de América.

La cancha (el ploteo de un cielo) es el escenario para la dramatización de un símbolo. “El significado de un símbolo es la asociación de una palabra con imágenes (íconos), es su potencial para engendrar sueños”, dice el semiólogo Pierce.

Sorpresivamente esa cancha es un cielo, el Cielo, el espacio dramático donde se juega un partido, donde se desarrolla la acción que es “El juego de los milagros” y donde los protagonistas son figuras religiosas. Allí radica el misterio, la ambigüedad. Es el juego de los dioses, parece insinuar Arnaud. Allí están la Sagrada familia, José, la Virgen, Jesús crucificado, el Sagrado Corazón de Jesús, el ángel anunciador. Lo lúdico se hace presente para plantearnos al futbolito como un gran signo de interrogación. Arnaud invita al espectador a nuevas percepciones. Se pretende romper con la credulidad de la imagen para instaurar una nueva forma de mirar al sesgo y comprobar con escepticismo que nada es lo que parece ser.

Esos protagonistas son símbolos populares de la cultura occidental cristiana, que cambiados de contexto generan ideas y reflexiones nuevas. Quizás sea un intento de desacralizar determinados mitos. El futbolito es un tópico que plantea la incertidumbre y que a la vez seduce.

El artista transita por el terreno ambiguo de la ironía en el que se manifiestan roces, fricciones entre significantes y significados y se abren hipótesis que se multiplican al infinito. Esa apertura de lecturas múltiples marca una constante típicamente barroca.

Hay un juego que es una incógnita. El hombre cree tener las riendas, y sin embargo aparece la idea de una manipulación exterior que lo trasciende. Queda planteada la incertidumbre acerca del destino humano. A Arnaud le interesa jugar con el espectador y con la comunicación de una manera muy especial como lo hace el arte conceptual, de ahí nace su admiración por Joan Brossa y por Antoni Tapies.

El futbolito es la condensación de dos mundos, el sagrado y el profano en una sola imagen. El orden parece haberse invertido, el Cielo ha bajado a la Tierra y los espectadores de esta Copa del Mundo han tenido la oportunidad de pensar y cuestionarse frente a este objeto-juguete-altar disparador de emociones y dar sus propias respuestas.

Rosina Mascheroni.

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Written by Delia Negro

septiembre 19, 2006 at 3:03 pm